LA AESVM EN LA ADUNATA GENOVA-2026

NOTA: En portada nuestra Delegación con la Alcaldesa de Génova

Nuestros Veteranos por tierras de Liguria (Adunata 2026)

Invitados por la Associazione Nazionale Alpini (A.N.A.), ocho socios de nuestra AESVM tuvimos el honor de asistir a la 97ª Adunata, esta vez en la bella y monumental ciudad de Génova, capital de la Liguria. Nuestra representación estaba integrada por miembros de las Secciones de Jaca/Sabiñánigo, Navarra, Zaragoza, Lérida y Barcelona, perfectamente integrados en un excelente ambiente de camaradería.

El viaje se realizó en una cómoda furgoneta, que, partiendo de Jaca, fue recogiendo puntualmente a los expedicionarios durante todo el miércoles, día 6 de mayo, con cómoda pernocta (y excelente cena, todo hay que decirlo) en Figueres. Parafraseando a Edmundo de Amicis, podríamos decir que, en tierras italianas, el recorrido fue de los Apeninos a los Alpes, y a la inversa en el viaje de regreso… claro que sin Marco y su mascota Amedio; es evidente que, para ello, tuvimos que atravesar velozmente las autopistas francesas.

Una vez desembarcos en Génova el jueves 7, tras alguna molesta retención por obras en la carretera, fuimos alojados en un buen hotel, junto a otras representaciones de la I.F.M.S, céntrico a más no poder (plaza Verdi), pues teníamos a nuestro alcance la Ciudadela Alpina del Ejército Italiano y, no lo olvidemos, las carpas donde deleitarnos con platos de fritura de pescado, aspecto en el que había insistido nuestro amigo Esteban…que volvía a repetir, como cada año, que ese sería el último que podría asistir a una Adunata.

No obstante, esa primera noche saboreamos unas excelentes pizzas de verdad, invitados por nuestros amigos alpinos Renato y Marcello. El ambiente empezaba ya a formarse en las calles y plazas de la vieja Génova.

El viernes 8, comenzaron los actos propiamente dichos con la alzabandiera (izado de la bandera italiana) en la plaza de Ferrari, seguido por al homenaje a los caídos en la Piazza della Victoria. Muchos asistentes querían hacerse una foto con la bella alcaldesa de Génova, pero ella nos dio prioridad (“Primero, los españoles”); y, en este punto, que conste que el cronista no se deja llevar por la imaginación: fue la pura verdad. La visita a la Ciudadela de los Alpinos, repleta de público y con actividades para niños y mayores, nos dio la oportunidad de unir la historia de esa Unidad con su presente.

Aquella tarde, pudimos recorrer calles y plazas del centro histórico de Génova y, tras la recepción de la Bandera de Guerra, fuimos invitados a cenar en el campamento de los grupos alpinos de Testona y Vedelago…distante unos 30 kilómetros de la ciudad; dos simpáticos y serviciales chóferes nos llevaron al lugar, sito en un verde prado bajo el techo de un maravilloso cielo estrellado; cenamos y cantamos con nuestros amigos, y las horas robadas al sueño quedaron compensadas por al ambiente que vivimos aquella noche.

El sábado día 9, trocamos nuestros uniformes “de campaña” por los “de bonito”, y, ataviados así, fuimos invitados al encuentro de la Presidencia Nacional de la A.N.A. con las secciones del exterior y las otras delegaciones de la I.F.M.S., en la Sala del Consejo del Palacio Ducal; el acto fue seguido de un espléndido lunch y, como no podía ser menos, con un improvisado recital de canciones alpinas a los sones del acordeón.

Por la tarde, asistimos a la solemne Misa en la Catedral de San Lorenzo, y situados en un lugar de honor, al lado del Evangelio; luego, una representación cumplió con el acto del Síndico de Génova, el Presidente de la Región y el de la A.N.A. Como al día siguiente se imponía madrugar, no trasnochamos muchos, a pesar de lo atractivo del ambiente que llenaba las calles de la ciudad.

Como en todas las Adunatas, el acto más esperado era, el domingo día 10, el gran desfile que, desde la Plaza Corvelto, iba a recorrer las grandes avenidas; había el aviso de una fuerte lluvia, pero, milagrosamente, nos permitió a nosotros y al resto de representaciones de la IFMS cumplir el recorrido -¡y sin perder el paso!- sin apenas mojarnos; otra cosa fue justo al abandonar el hotel y subir a la furgoneta, tras despedirnos de nuestro amigos italianos, y tomar el rumbo de los Apeninos a los Alpes, según hemos dicho antes.

El largo recorrido a través de Francia hasta llegar a Figueres nos permitió echar alguna cabezadita (¡bien por los chóferes, bien!); ya instalados, nos permitimos recordar el brindis alpino y entonar alguna de nuestras viejas canciones, echando mano de la memoria de nuestro Presidente.

Lo cierto es que el lunes la expedición se fue desgajando, entre abrazos de despedida, en cada uno de los puntos de recogida de los miembros de las diferentes Secciones; de nuevo, un aplauso por los tres chóferes…

Manuel Parra Celaya. (Socio SD Barcelona)

Nuestra Delegación en el desfile del domingo 10MAY26

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