03OCT26: CONFERENCIA «LA EPOPEYA DE LA GRAN ARMADA INVENCIBLE» .
La Armada Invencible: Miscelánea cultural
Cuando en mayo de 1588, para intervenir en un señero episodio de carácter geopolítico (la Jornada o Empresa de Inglaterra), zarpó desde Lisboa un imponente convoy (la felicísima, la gran, la invencible, la Spanish Armada), compuesto por 128 naves (carabelas, falaches, galeazas, galeones, galeras, navíos, naos, pataches, pinazas, urcas, urquetas y zabras), transportando 65 mujeres y 28.589 hombres de variadas procedencias, no habrían de suponer tan extraordinaria cosmópolis navegante que las extremas y variopintas vivencias que les aguardarían en la épica travesía que iban a protagonizar por el Atlántico (mares Cantábrico, Céltico y Norte, y del Canal Inglés o de la Mancha), desprenderían en la zona de influencia de su experiencia histórica un secular legado cultural conformado por un excepcional patrimonio tangible, intangible e histórico-natural, notorio en el siglo XXI.
Spanish Armada 1588: La persistencia artística de una memoria europea
Tal envoltura cultural vinculada a tan sobresaliente suceso en la historia mundial emprendido desde la Península Ibérica (España y Portugal), forjada por la dispersión de vestigios y tradiciones inherentes al espíritu, a los barcos y a los contingentes de aquella expedición naval y de sus adversarios, se ha mantenido durante más de cuatro siglos por los territorios directamente vinculados al desarrollo del suceso (Escocia, Inglaterra e Irlanda, donde se advierte una especial atmósfera), y ha persistido con desigual dinamismo en otros del continente europeo. Así, la manifiesta constelación recordatoria sobre la Invencible se sustenta en piezas originarias repartidas por 35 museos y centros de interpretación ubicados en Austria, Escocia, España, Inglaterra, Irlanda, Italia y Países Bajos. La invención fantaseada se ha traducido en una huella folclórica integrada por música, reminiscencias gastronómicas “Armada” (sidra, ginebra, vino, patata), y mitos, leyendas e invenciones en los imaginarios populares español, escocés, inglés, irlandés y francés, casos de las gallinas araucanas, los diseños textiles y el detective Jimmy Pérez en las Shetland; del oro y de los cañones en Tobermory; de la Spanish Lady en Torquay y de los bolos de Drake en Plymouth; del castaño de la Armada, los black irish y los arcones Armada chest en Irlanda, o de las advocaciones religiosas marianas más la inverosímil deforestación de los bosques en España (Castilla, Guipúzcoa, León, Murcia y también Aragón…¡si! Los Monegros o La Guarguera), talados para los galeones, invencibles en sus luchas contra los elementos gracias a las certificadas habilitades de sus pilotos al timón y a la verosímil excelencia del cáñamo de Calatayud en sus jarcias.

Pero también, producto de la creatividad de autores reconocidos o anónimos, tal idealización se ha plasmado estéticamente. Así, en lo referente a las artes, la expresión pictórica junto a la numismática ornamental constituyó el exponente visual de mayor calado a través de los siglos sobre la empresa de Felipe II, con representaciones de pintores, dibujantes y grabadores de origen español, estadounidense, francés, húngaro, inglés, irlandés, italiano y neerlandés (los más creibles en cuanto a interrelación de dimensiones históricas y náuticas). También se data arte figurativo efímero, escénico (teatro del siglo XIX y primeros del XX), filatélico, literario, musical y audiovisual (1919, cine mudo), aunque especialmente destaca por su transversalidad la excepcional conexión entre la realización cartográfica policromada y el entrelazado textil, resultado del influjo, en los majestuosos Armada Tapestries, de los motivos ilustrativos enmarcados tanto en los anónimos Armada Maps (1588) como en sus herederos coloreados: las maravillosas cartas del Expeditionis Hispaniorum in Angliam vera descriptio (Robert Adams y grabador Augustinus Ryther, 1595).
La Empresa de Inglaterra: la reflexión y el tratamiento
A todo este conjunto patrimonial, de idiosincrasia mayormente fabulada, respondió desde el siglo XIX un debate más razonado que, en su plano académico, generó numerosas y desigualmente cualitativas publicaciones investigadoras, interpretadoras y divulgativas, además de variados formatos organizadores de encuentro y discusión; estos particularmente alentados por la determinación científica sustentada en las prospecciones arqueológicas subacuáticas, cuyos precedentes de orden garantista frente a intereses lucrativos se fijaron sobre los pecios de la nao Santa María de la Rosa, en los Blasket (1968); la Trinidad Valencera en Kinnagoe Bay (1971); y La Lavia, La Juliana y La Santa María de Visión (Streedagh Bay, Sligo) en 2014, año durante el cual esperó infructuosamente su intervención el galeón San Marcos en Spanish Point.
Y, paralelamente a esa inquietud analizadora y veladora, también emergió una dinamización institucional y social basada en conmemoraciones y evocaciones, bien intermitentes bien continuadas: aquellas, remontadas a 1888 en Londres y Plymouth (III Centenario de la Spanish Armada) con secuelas en 1912 (Armada Day), 1988 (IV Centenario) y apéndices incluso en 2026 (la Armada Cup de vela entre San Sebastián-Plymouth); las segundas, con un carácter más popular e ininterrumpidas desde 2016 en Sligo (Remembering The Armada) , o puntualmente (2025) en la Isla de Wight.
Todo ello, además, vinculado a un entorno natural o medioambiental concretado tanto por núcleos urbanos constructores de barcos y emisores de contingentes, como por los escenarios terrestres y marítimos que acogieron o generaron vicisitudes bélicas o humanas (movilizaciones, enfrentamientos, naufragios, fallecimientos). Así, se observan referencias históricas en España (Cádiz, Castro Urdiales, El Escorial, El Pasaje, Ferrol, Guarnizo, La Coruña, Laredo, Llanes, Mataró, Portugalete, San Sebastián más todas las localidades que aportaron personal a las dotaciones y guarniciones de las naves); en Alemania (Rostock y Hamburgo); en Bélgica (Ostende); en Croacia (Ragusa –actual Dubronik-); en Escocia (Fair Islands, Shetlands, Tobermory); en Francia (Calais, Gravelinas, Normandía); en Inglaterra (Cove Hope, Greenwich, Londres, Plymouth, Portland Bill, Portsmouth, Tilbury más la isla de Wight); en Irlanda (Clare Island, Corraun, Crosspratrick, Dingle, Donegal, Doonberg, Freaghillaun South, Grange, Killala Bay, Killibegs, Kilrush, Kinnagoe Bay, Lacada Point, Liscannor, Lurga Point, Malin Head, Portballintrae, Rossbeg, Tralee, Tullagham Bay); en Italia (Nápoles, Piacenza, Toscana, Sicilia, Venecia); en Países Bajos (Leiden) y en Portugal (Lisboa).

La Armada Invencible: precisión historiadora, legendaria experiencia
Entre julio y agosto de 1588 más de 300 velas atravesaron el Canal de la Mancha o English Channel combatiendo desde Portland Bill hasta Ostende: 197 barcos de la inglesa Royal Navy apoyados por una representación neerlandesa se enfrentaron, fragmentados, a 123 de la española Gran Armada (la Invencible). Ésta, zarpada desde Lisboa (mayo) y La Coruña (julio), con el cometido fundamental (dictado por Felipe II) de alcanzar la costa continental europea dominada por los tercios de Alejandro Farnesio, habría de realizar forzado tornaviaje a España desde Calais y a la vista de Bélgica, Países Bajos, Escocia e Irlanda por no poder mantenerse en la zona dada la falta de viento favorable y tras exitosamente haber cumplido la misión encomendada. Dos tercios de sus naves lograrían regresar a los puertos hispanos del norte tras desafiar durante días, con dañadas naves y exhaustos tripulantes y guerreros, a la extrema tempestad Great Gale y sus incesantes temporales, tormentas, aguaceros y oleajes. Bajo la furia de la naturaleza que la acosó por el Atlántico, treinta y siete barcos naufragaron, encallaron o se refugiaron en disperso y discontinuo reguero para no volver y, en su inmensa mayor parte, desaparecer lamentando heridos, desaparecidos y fallecidos en mar o en tierra además de animales arrojados y de materiales perdidos. Gran cantidad de supervivientes que deambularon en aquellos escenarios escoceses, irlandeses, ingleses y neerlandeses experimentarían, luego, una cruenta represión (presidio o aniquilación) por parte de los adversarios; sólo una minoría conseguiría evadirse o dirigirse hacia España.
De tal experiencia histórica, dos de sus fases (la meramente bélica, desarrollada en el sur de Inglaterra y entre Portland Bill-Calais-Gravelinas en el Canal de la Mancha; y la del tornaviaje por el Mar del Norte hasta La Coruña-Santander-El Pasaje, en la se combinaron extrema climatología, combates y daños accidentales e incidentales), han quedado grabadas en la memoria internacional con distintas consideraciones: en el entorno anglosajón, vindicativa de orden victorioso e identitario; en el irlandés y escocés, legendaria y anecdótica; en el ámbito mundial, fantástica, ésta ligada a un desastre referencial para la historia de la navegación. Paradójicamente apenas ha sido ensalzada la expedición de la Armada 1588 en sus dimensiones de gesta (náutica y militar), resultado (fracasada pero invicta ante enemigos y elementos), y singular fenómeno cultural europeo.

La Armada Invencible: ¿Patrimonio en riesgo?
El desigualmente valorado, difundido, protegido y diseminado patrimonio por Europa ligado a tal epopeya, de carácter medioambiental (espacios y paisajes asociados a la expedición naval), tangible (pecios, utillaje, armamento, creaciones artísticas), e intangible (folclore, mitología, herencias, transmisiones orales y aportaciones musicales anónimas), ha sufrido merma sustancial por materializaciones de riesgos (incendios) y extravíos de vestigios (ventas, desubicaciones o deslocalizaciones sin huella registrada); y en el siglo XXI continúa siendo objeto de amenaza (expolios en yacimientos subacuáticos).
Así, durante el incendio declarado el 16 de octubre de 1834 en el edificio del Parlamento británico, los soberbios Armada Tapestries quedaron (excepto uno) devorados por el fuego. Sólo el esfuerzo intermitente, culminado en 2010 con procedimientos digitales a partir del empeño garantista de la memoria que demostró -traducido en grabados- John Pine en 1739, mantuvo la idea de la composición original.
O, en el caso de los manuscritos y monocromáticos Armada Maps (1588) inspiradores de aquellas telas, se advirtió el manifiesto oscurantismo en sus transferencias de propiedad y en las transacciones económicas desarrolladas por diversos intermediarios e interesados, incluyendo riesgos de anegación por efecto de desastre natural en archivos particulares; la decisión de la compra de las 10 cartas existentes en 2020 por el National Museum of the Royal Navy resolvió tan crítico estado de conservación.
Aunque, lo más llamativo por su impacto visual (armamento de gran calibre, útiles enriquecidos, metales preciosos, joyería única y deslumbrante), haya sido y sea el riesgo permanente de expolio de los pecios de la Invencible, situación que ya comenzó en el mismo momento de sus peripecias náuticas y combativas de 1588 (nao Santa Ana, galeaza San Lorenzo, galeones San Marcos y San Felipe), continuada mediante tentativas lucrativas en Escocia (Tobermory, 1906, sobre la hundida San Juan de Sicilia), y reactivada más intensa y ampliamente por buceadores privados durante el siglo XX, caso del célebre pecio de La Girona (1967) en el norte irlandés (Lacada Point), o de La Juliana en Streedagh Bay (Sligo, Irlanda, 1985). La reacción institucional: adquisiciones con campañas de financiación emprendidas por fundaciones más el tardío pero efectivo recurso jurídico de declarar a las aguas de los pecios como áreas protegidas, incluyendo la confiscación de las piezas extraídas ilegalmente y sus destinos a museos públicos para custodia, preservación, restauración, divulgación y educación.

La Armada Invencible en las Jornadas Europeas del Patrimonio 2026
En 2026 se celebran las Jornadas Europeas de Patrimonio bajo el lema Patrimonio en riesgo: revivir, resistir, reimaginar, centradas en la “urgente necesidad de llevar a cabo actividades para proteger nuestro patrimonio cultural en común“.
Dado que el legado cultural tangible, intangible y medioambiental vinculado a la Armada Invencible posee unos valores históricos, humanísticos, científicos y patrimoniales transnacionales, generados por los efectos geopolíticos de un episodio histórico que involucró a una gran parte de la Europa insular (Islas Británicas) y continental (Península Ibérica y costa atlántica occidental), la orientación sensibilizadora de las JEP-2026 estimula la necesidad de garantizar la pervivencia y la transmisión generacional de la memoria histórica, del halo mítico y de los vestigios de aquella gran expedición naval de 1588. Por ello, dentro del marco de dichas jornadas y enlazando con otros colectivos y entidades europeos identificados con la concienciación relativa al riesgo, a la protección y a la salvaguarda patrimonial, la Asociación Española de Soldados Veteranos de Montaña dedicará una de sus actividades dinamizadoras al recuerdo de aquella inolvidable experiencia histórica y al aprecio de su estela cultural: la conferencia «La Epopeya de la Gran Armada Invencible».