BREVE HISORIA DEL HIMNO «LA MUERTE NO ES EL FINAL»

«La muerte no es el final» es un conocido himno religioso y litúrgico cristiano compuesto por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi. Es ampliamente interpretado en funerales y actos de homenaje, destacando por su mensaje de esperanza, consuelo frente a la pérdida y certeza en la vida eterna.

En 1983 el sacerdote de Alcañiz (Teruel), Pablo Roda Muñoz realizaba el Servicio Militar en el Cuartel General de la División de Montaña NAVARRA Nº 6, en Pamplona. En las Eucaristías por militares difuntos introdujo el himno “La muerte no es el final”, que le gustó al General de la División, José Mª Sáenz de Tejada y Fernández de Bobadilla. Al ser nombrado Sáenz de Tejada Jefe del Estado Mayor del Ejército, lo incluyó en el ceremonial de Homenaje a los Caídos. Posteriormente lo adoptaron el resto de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y Policía Nacional.

El sacerdote Pablo Roda realizó los cursos de Esquí y Escalada en la Sección de Esquiadores Escaladores del Batallón de Cazadores de Montaña MONTEJURRA XX y en la actualidad es el párroco de las parroquias de La Fresneda, La Portellada, Torre del Compte y Valjunquera, en la zona del Matarraña (Teruel).

2ª Parte de la letra del Himno, adoptada por las FAS, GC y CNP:
Cuando la pena nos alcanza
del compañero perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.

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