ANECDOTARIO DESENFADADO

EL PREMIO DE APLICACIÓN MILITAR

La verdad es que yo no le presté ninguna atención especial a la notificación recibida sobre el día y acto del sorteo de los mozos que, en breve, teníamos que incorporarnos a filas. Aquella jornada –domingo, por más señas- opté por irme de marcha a las montañas con mis camaradas del Frente de Juventudes. Al regreso, mi madre –que sí estaba interesada por el asunto- me comunicó que me había tocado destino en Manresa (2ª Agrupación de Cazadores de Montaña).

Pues bien, a mediados de febrero del año 1964, ya pertrechado con el consabido “petate”, acudí formalito a la Caja de Reclutas. Allí nos pasaron lista y dieron lectura pública de varios artículos del Código de Justicia Militar que trataban, especialmente, sobre la tipificación y posibles sanciones de los actos de desobediencia a los superiores, deserción…, en fin, todo un compendio de legislación castrense.

Campamento Gral. Martin Alonso (Talarn-1964)

Pocos días estuvimos los mozos en el acuartelamiento de Manresa. Pronto nos trasladaron al correspondiente centro de instrucción, ubicado en el término municipal de Talarn, muy cerca de Tremp (Lérida). Ese amplísimo recinto militar se llamaba oficialmente “Campamento General Martín Alonso”, y cumplía la misión formativa para los reclutas de la IV Región Militar de aquel entonces. En esas instalaciones, con unas temperaturas bastante extremas (altitud 716 m. sobre el nivel del mar), pasamos tres meses de prácticas, con sus teóricas, atendiendo todo el repertorio que constituía –en aquel entonces- la formación básica del soldado en el ejército español.

Durante ese tiempo, tuvimos ocasión de conocer la dinámica de la vida castrense y, por supuesto, de vivenciar los valores que, poco a poco, nos iban transmitiendo nuestros mandos y profesores. Lo cierto es que la mayoría de reclutas, en aquel ambiente, se sentían integrados. El dicente, para no ser menos, también se aplicó en los distintos temas, con la pequeña ventaja de poseer algunas nociones prácticas de orden cerrado, adquiridas en el Frente de Juventudes, donde ejerció de trompeta en una Banda Marcial. Además, ya había asistido a campamentos juveniles y a múltiples marchas de montaña y, por si fuera poco, practicado ejercicios de defensa personal.

Los días en el campamento pasaban rápidamente, puesto que se disponía de poco tiempo libre. Pronto llegó la jornada en que tuvimos que realizar el Juramento ante la Bandera. Esa mañana solemne, con todas las Unidades formadas en la gran explanada del campamento, hizo acto de presencia el Capitán General, D. Pablo MARTÍN ALONSO, el cual tenía que presidir el trascendental acto. En esta ocasión mi capitán, D. Álvaro Marcos, pasó revista a la Compañía; lentamente, recorrió las filas de la formación y, al llegar frente a quien suscribe, se paró, le miró fijamente y, con voz solemne le dijo: “Caballero, has sido elegido por tus mandos el mejor soldado de la Compañía; como premio puedes elegir: una semana de permiso o un objeto recuerdo del Ejército”. No me lo pensé dos veces, le respondí rápidamente: “Prefiero un recuerdo del Ejército, mi capitán”.

Pasó el tiempo y el firmante fue destinado al viejo acuartelamiento de Manresa, ubicado en el antiguo convento del Carmen, donde también ocupaba plaza el mentado capitán, que, de vez en cuando, preguntaba: “Que, Caballero, ¿ya has recibido el obsequio que te debe el Ejército?, a lo cual yo, con toda sinceridad, tenía que responderle negativamente. Llegada una fecha próxima a su partida hacia África, mi capitán decidió resolver el asunto de la deuda de manera particular, para lo cual me regaló una estupenda pluma estilográfica que, muy agradecido, utilicé durante bastantes años.

Pero, hete aquí que, al poco de partir mi capitán, un buen día me comunican que había llegado al cuartel un diminuto paquete a mi nombre y, lógicamente, tenía que recogerlo; cuál fue mi sorpresa al abrir aquel pequeño envoltorio y encontrarme con un espléndido reloj, con unas letras y cifras grabadas en el dorso del mismo, con el siguiente texto: PREMIO APLICACIÓN MILITAR.- Ctº.- Gral. Martín Alonso.- 1964.

El protagonista de esta curiosa historia de nuestro compañero Francisco

El reloj de pulsera, de la marca ISCO WATCH, que funciona con cuerda, está actualmente guardado en la vitrina de recuerdos de este humilde Sargento de Complemento de Infantería, donde lo contempla, de vez en cuando, con ese sentimiento agridulce que proporciona la nostalgia.

Barcelona,4 de julio de 2025

Francisco Caballero Leonarte (Socio SD Barcelona)

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