PENSAMIENTO DIA 17 DE AGOSTO


“Me caen bien los soldados de montaña, gente humilde, porque llegan a la cima de la montaña, pero jamás se les olvida cómo subieron.”
Anónimo.

La humildad se revela en quienes, después de haber conquistado la cima, no olvidan jamás de dónde vinieron ni el camino que recorrieron. Es fácil dejarse llevar por el aire enrarecido del logro, el júbilo de lo conquistado, incluso el silencio que nos rodea en la cumbre del éxito.

Pero aquellos que permanecen humildes y eficaces en el servicio, no se elevan por orgullo, sino que vuelan con el viento de la gratitud y la conciencia. Saben que cada paso previo importó: las caídas, los tropiezos, las manos que se ofrecieron, las noches en vela, los sacrificios invisibles detrás de un triunfo.

Ser humilde no es resignarse a lo modesto, sino reconocer que las raíces sostienen. Es entender que el éxito no nace solo de las capacidades individuales, sino también de una red de apoyo, de las lecciones difíciles y del coraje para levantarse una y otra vez. Esa gente humilde llega lejos sin creerse más que nadie, y esa ligereza de ego, esa claridad del recuerdo, hace que su gran cima se sienta cercana, auténtica, compartible. Celebran las alturas sin ignorar el suelo desde donde las pudieron escalar, y así conservan lo más valioso: su humanidad.

¡FELIZ JORNADA!

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